sábado, 26 de abril de 2014

Out of the Fire and Pain


Déjame ayudarte.


Los sentimientos te superan.




Tienes que centrarte en una única cosa.


Tienes que buscar algo en tu interior que te haga ser fuerte.


Está ahí, aférrate a ello.


Canaliza todo lo que sientes en un único sentimiento. Busca algo en tu interior por lo que valga la pena vivir. 


Deja que fluya.

Respira.



No pienses en nada más.


Getting divorced

-         -   ¿Tus padres están divorciados? ¿Y no te afectó?


 - Un poco. Me encerré mucho en mí misma y era incapaz de relacionarme con nadie. Me gustaba estar sola. En parte, porque era muy tímida. No tenía amigos, y tampoco me preocupaba hacerlos.



Misterious

Los ataques constantes a la dignidad y a la valía personal tendían a imbuir a una persona de una desvalida sensación de fracaso… Todo gracias a los métodos de educación de sus padres, fundamentados en las críticas mordaces y el desprecio.

Learning to love


Un día de estos te enamorarás, cariño. No te conformes con cualquier persona. Elige a la chica que no sea fácil, una por la que tengas que luchar, y después nunca dejes de pelear. Nunca…-tomó un suspiro profundo-, nunca dejes de luchar por lo que quieres. Y nunca…-frunció el seño-, olvides que mamá te ama. Incluso si no puedes verme.- una lágrima cayó por su mejilla-. Siempre, siempre te amaré.

I miss you...

Su abuela seguía en la misma posición de siempre.

Acostada en la cama, en medio de cuatro paredes blancas pasadas por el sol.

Su cuerpo se iba muriendo poco a poco. Lo sabíamos por cómo sus movimientos se reducían a cada día, ya apenas podía articular palabra… Sólo tenía aquellos ojos azules para comunicarse.

Aún cuando su cuerpo se iba apagando… el brillo en sus ojos –tenue pero constante- seguía vivo. Aún cuando ella dejaba de ser mi abuela… sus ojos me recordaban todos aquellos mágicos momentos que pasé junto a ella.

Esa anciana era mi abuela. La matriarca de la familia. Una de las personas que más quería… y a las que peor había tratado.
Pero mi abuela seguía allí, en aquél geriátrico. Alejada de nosotros, siendo visitada sólo los fines de semana. Fines de semana que yo apenas podía ir… por vagueza.

Alcé la vista a aquellos ojos azules. Gritaban que la sacaran de allí, que la ayudaran. Que no lo soportaba más. Ya no estaban las fotos de sus padres, ni de los santos, o incluso de una recreación del paraíso. Ella ya no quería saber nada de eso. Y yo sabía lo que aquello significaba.

“¿Por qué me está haciendo Dios esto a mí?”

Seguro que esa pregunta apuñalaba su corazón día tras día. En todos sus pensamientos, en medio de la soledad. La quemaba.

Mi madre salió de la habitación llorando. Apenas podía pasar más de dos minutos viendo a mi abuela en aquél estado. Ninguno quería. Pero yo seguía allí, observando. Recordando.

Mi abuela se había negado a que la visitáramos, o incluso a que le sacáramos fotos. No quería que la recordáramos así. Pero nosotros íbamos de todas formas. La veíamos, y salíamos llorando. Era duro ver a la persona que más querías muriendo poco a poco, sentirte impotente porque no puedes hacer nada para ayudarla.

Era la hora. Fui y le di un beso en la frente. Las lágrimas amenazaron con caerse, pero pude retenerlas. Mantuve la cara impertérrita. Salía la última.

Una parte de mí se quedó allí, en aquella habitación, queriendo decirle a mi abuela muchísimas cosas que no era capaz. Siempre me decía “un día más es lo que necesito, Señor. Mantenla sana y salva una semana más para que pueda decirle lo orgullosa que estará de mí. Permíteme decirle que siempre la he querido y que nunca quise hacerle daño. Deja que la vea por última vez, y que pueda decirle que seré una gran persona, llegaré lejos y mejoraré a cada día. Déjame decirle cuanto la sigo queriendo…  y cuánto la querré cuando se haya ido”.

Supongo que cuando ves a alguien por última vez… no sabes realmente que esa será la última vez que la veas…

El peor día de cuando amas a alguien es el día en el que le pierdes. El peor sentimiento es el momento en el que te das cuenta de que te has perdido a ti misma.

Mi mamá me dijo, que a veces, las personas necesitan llorar todas sus lágrimas para llenar sus corazones de sonrisas.

Y es lo que hago… mientras escribo esta entrada. Lloro por la misma razón que lo hago siempre. Y es que saber que tuve oportunidades que rechacé… que ella se fue sin saber todo lo que quería decirle… es un cargo de conciencia difícil de soportar.


Pero desde que llorar ya no es suficiente, me di cuenta que no era solo sentimiento, ya se había convertido en dolor. De ese que no sale, del que permanece y mata lentamente el alma. Dolor que extingue las ganas de respirar, de soñar y de amar.

Dancing over the rain






Llega un día, en el que, simplemente te cansas.





Te cansas de la rutina, de perseguir imposibles, de esperar, de que no te tomen en serio, te cansas de todo y a la vez de nada.












Te ves sumergido en una especie de tormenta que parece que no va a tener fin nunca.

Pero, de repente, un día, esa tormenta pasa a ser una simple llovizna. Y, después, desaparece.








Entonces, y sólo entonces, te atreves a desafiar al mundo con tu sonrisa.



She's in love

No soy alta.

No tengo buen cuerpo.

No me dan miedo las calorías, y si paseamos, seguramente me tome un helado.

Lloro demasiado, pero soy tan divertida a veces que te dolerá cada centímetro del cuerpo de tanto reírte.

No me gusta mentir, pero a veces lo hago para protegerme.

Hablo demasiado y me enfado muy deprisa, y tardo mucho en relajarme.






No puedo prometerte que no te aburrirás conmigo.

Soy muy vergonzosa.


Canto en la ducha y me gustaría gritar tu nombre cada vez que salgo a la calle.

I'm so sorry...







En la vida hay algo seguro aparte de la muerte y de los impuestos.

Por mucho que te esfuerces, por muy buenas que sean tus intenciones, cometerás errores, harás daño y te lo harán a ti. Y si quieres recuperarte, sólo puedes hacer una cosa…

Perdonar y olvidar. 

Es lo que dicen.





Es un buen consejo pero no es muy práctico.




Cuando alguien nos hiere deseamos herirle. Cuando alguien nos trata mal, queremos tener razón.
Sin perdón, las cuentas pendientes no quedan saldadas, las heridas no cicatrizan…

 Lo máximo que podemos esperar es que algún día tengamos la suerte de olvidar.



Draumar

No soy una persona fácil con la que estar. Y probablemente nunca trataré de ponértelo fácil. 
Será muy difícil en algunas ocasiones. Parecerá, a momentos, que no te quiero, y que no me gustas, pero lo hago.

Seré muy cambiante y dura, porque no soy del tipo de personas que dejan que los demás pasen sobre ella. 

No soy el tipo de persona que se levanta con críticas. No seré el tipo de persona que te dará comentarios de simpatía.




Cuando digo algo, es lo que siento y significa. Soy molesta, soy muy graciosa, y soy la más grande friki del mundo.

Te asustaré y te haré tener ganas de golpear las paredes; arruinaré tu día y te lo salvaré al último minuto.
Te volveré loco, y a veces, odiarás mis manías.

Pero a pesar de todo lo que va a pasar, y sé que pasará, tengo un increíble sitio para ti en mi. Tengo un enorme corazón.







Estaré ahí siempre que lo necesites. Incluso cuando mi vida esté en ruinas, intentaré y reharé la tuya escuchándote y amándote. Nunca pararé de preocuparme por ti, incluso aunque me eches de tu lado… o yo me vaya.

Eres diferente a cualquier otra persona, y eso me gusta. Es refrescante encontrar a alguien diferente en el mundo porque mucha gente es igual.




domingo, 20 de abril de 2014

Wasting all these tears



Era idiota. Eso lo sabía de sobra. Idiota y demasiado soñadora para su salud.
























¿Cómo iba alguien como él a estar detrás de ella? Aunque Katherine así lo habría deseado.
Pero no.
Por mucho que él la tratara cariñosamente de "my lady", por mucho que la animara cuando ella lo necesitaba... por mucho que él hiciera, ella seguía sintiéndose rota.

Y alguien como él merecía algo completo.











Aunque le siguiera enviando mensajes como si nada pasara, como si ella siguiera igual de cariñosa que siempre, sentía en su interior que era todo un error. ¡Por Dios que le gustaría que todo fuera real! Que todo fuera cara a cara y no unas palabras dulces en un fondo blanco.









Le diría tantas cosas si se atreviera.... Pero son cosas que él debería notar. Si él es el indicado, debería luchar sin que ella se lo pidiera -aunque su alma lo dijera a gritos-, él debía leer las señales y actuar por iniciativa, sorprendiéndola... no actuando como la mayoría de los chicos adolescentes solían hacer a su edad. Deseaba un chico valiente, que la salvara de su vida, que por una vez, la hiciera sentir que ella era la primera.




Katherine deseaba con todas sus fuerzas que su último mensaje, en el que le decía "no deberías tentar al Destino, y correr el riesgo de que te una a alguien como yo", surtiera efecto. Pero comprobó que no. Él seguía limitando todo a la raya de la distancia, y respondió "Bueno, como gustes. Pero siempre te tendré afecto...". ¿Por qué le respondía solo eso? ¿Por qué no le había dicho algo como "me niego a dejar de hablarte, me niego a no leerte. Quiero seguir teniéndote cerca de alguna forma". Pero después de ese mensaje, ella ya no quería saber ni leer el nombre del chico que había apuñalado su corazón.



"Cosecha distancia, y sembrarás olvido".




Realmente Katherine esperaba poder olvidarse de él ahora que se había calado tan hondo. Realmente ansiaba poder seguir existiendo con la parte rota que le faltaba, en vez de dejar a su corazón ir con una cuarta parte de lo que quedaba de él.





Ella siempre le decía "¿has averiguado lo que te pedí?" para que el no sospechara, para chincharle y que él dijera algo más... Pero parecía que por más que lo intentara, nada surtiera efecto.
Al final ella se aburría de esperar a un héroe de literatura romántica y seguía coordinando a sus amigos.




Pero hoy era distinto. Desde hacía dos días sentía que no podía más. Que al llegar la noche le fallaban las fuerzas, y cada día tenía menos aguante. Presentía que necesitaba una motivación en su rutinaria vida... Pero pocas personas eran capaces de mantenerla entretenida o enganchada a ellos mismos.







Tocó con los dedos la zona húmeda de su almohada, donde había estado llorando. Luego sus  ojos, anegados en lágrimas. Y hundió su rostro entre las sedas. Estallando de nuevo en un sordo grito. Que nadie escuchaba, al que nadie acudía en rescate.








Se hallaba sola, sin nadie que notara sus sentimientos, en un mundo que apenas veía más allá que a uno mismo. Se hallaba sola en medio de toda la gente...


Y mientras, seguía recordando la imagen que tenía formada de él. Del chico que le gustaba.





El joven atrevido, inteligente, educado y cariñoso... El joven que no veía nada más allá de sus palabras. El joven que no era el indicado, el que ella esperaba que fuera. El joven que se quedaría en sus recuerdos más ocultos. El joven que la atrajo de prisa, y la hundió con la misma rapidez.













Y las palabras de él, dichas hacía tiempo en un arrebato espontáneo, retumbaron en el corazón de Katherine, antes de callar para siempre, y convertirse en la gélida piedra que era el hielo.







"Sobreviviría sin reírme, pero prefiero seguir riendo. Sobreviviría sin que me escribieras, pero prefiero seguirte leyendo...."